Todos Somos Alguien En El Cuerpo De Cristo

Kevin Sadler|Todos y cada uno de los miembros del Cuerpo de Cristo son de vital importancia. Nadie es nadie. Todo el mundo es alguien. Cada uno tiene un papel esencial.

por el pastor Kevin Sadler

La Sociedad Bíblica Bereana (Berean Bible Society) publica diariamente en su sitio web artículos devocionales con el nombre Two Minutes with the Bible, y más recientemente su versión en español, Dos Minutos con la Biblia, a los cuales puede suscribirse siguiendo los enlaces anteriores. En 2T15, publicamos traducciones al español de dichos artículos, con la finalidad de poner el mensaje de la gracia de Dios al alcance de los hermanos en Cristo de habla hispana. Sea de bendición para su vida.

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Este artículo es un extracto del folleto Todos somos alguien en el Cuerpo de Cristo, por el pastor Kevin Sadler, basado en el episodio 6 de la serie de televisión, Transformados por la gracia.

Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso. Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? (1 Corintios 12:14-19 - RV1960)

Estos versículos de 1 Corintios 12 enseñan que todos y cada uno de los miembros del Cuerpo de Cristo son de vital importancia. Nadie es nadie. Todo el mundo es alguien. Cada uno tiene un papel esencial.

Muchos de los creyentes corintios no estaban contentos con sus dones, y muchos en la iglesia querían un don que otra persona tenía. Pablo dice que «el Cuerpo no es un solo miembro». Es decir, simplemente no todos podemos ocupar la misma posición en el Cuerpo. Dios ha agraciado a diferentes personas con diferentes habilidades, y Dios en Su sabiduría y soberanía nos ha colocado a cada uno de nosotros en el Cuerpo, donde seremos más útiles para Él: «Dios ha colocado los miembros… como él quiso» (1 Corintios 12:18).

Los miembros «dignos» / «menos dignos» y «decorosos» / «menos decorosos» (1 Corintios 12:23) a los que Pablo se refiere son así desde el punto de vista del hombre («que parecen» 1 Corintios 12:22; «nos parecen», 1 Corintios 12:23). Desde el punto de vista de Dios, todos los miembros del Cuerpo de Cristo son importantes y necesarios.

«Sir Michael Costa, el célebre director de orquesta, estaba realizando un ensayo. Mientras sonaba el poderoso coro, acompañado por decenas de instrumentos, el flautín, una pequeña flauta del tamaño de una pinta, pensando tal vez que su contribución no sería extrañada entre tanta música, dejó de tocar.»

«De repente, el gran líder se detuvo y gritó: “¿Dónde está el flautín?”»

«El sonido de ese pequeño instrumento era necesario para la armonía, y el maestro director lo echó de menos cuando desapareció. ¿El punto? Para el director, en una orquesta no existen instrumentos insignificantes. A veces, el más pequeño y aparentemente menos importante puede hacer la mayor contribución. Incluso si su ausencia no parece hacer una gran diferencia para el público en general, ¡el director lo nota de inmediato!»

«En la iglesia, los intérpretes y los instrumentos son diversos: diferentes tamaños, diferentes formas, diferentes notas, diferentes roles a desempeñar. Al igual que el flautín de la orquesta de Sir Michael, a menudo, en nuestra propia soberanía, decidimos que nuestra contribución no es significativa. Nuestra contribución no podría marcar la diferencia, así que dejamos de tocar, dejamos de hacer lo que nos han encomendado. Nos retiramos, pero el director se da cuenta de inmediato. Desde nuestra perspectiva, nuestra contribución puede ser pequeña; pero desde la suya, es crucial.»

«Tengo que creer que estoy hablando con algunos flautines que han abandonado la orquesta por cualquier motivo: dolor, cansancio, inseguridad, críticas, pereza, mal comportamiento. Convencido de que tu contribución no significa un comino en el plano más amplio de las cosas, has enterrado tu talento bajo tierra». 1

Eso dice Pablo en los versículos 15 y 16; parafraseando: «¿Debería quejarse el pie de que es solo un pie y no una mano, o el oído de que no es ojo?» Es decir, el pie es parte del cuerpo, la oreja es parte del cuerpo y ambos son necesarios. Para que un cuerpo sea cuerpo debe tener distintas partes y diversos miembros. De manera similar, como miembros del Cuerpo de Cristo, tenemos funciones particulares que desempeñar. Nuestro propósito en la vida debe ser realizar nuestras funciones separadas lo mejor que podamos y con Su fuerza para la gloria de Dios.

Dios no quiere que envidiemos los dones y las posiciones de otras personas en el Cuerpo de Cristo, y Él tampoco quiere que juzguemos a otros que puedan tener un don diferente. Algunos son guerreros de oración, algunos son evangelistas, algunos son maestros, algunos son pastores, algunos dan, algunos gobiernan, algunos muestran misericordia y compasión, algunos ministran cuidando a los pobres, cuidando a los enfermos o velando por la iglesia local. No todos somos ojos, ni manos, ni pies, ni todos somos oídos.

Si todos fuéramos una misma parte del Cuerpo, como el ojo, dice Pablo en el versículo 17, Entonces, ¿cómo oiríamos, y si todos fuéramos oído, cómo oleríamos? En otras palabras, si todos tuviéramos la misma posición en el Cuerpo, ¿cómo funcionaría el Cuerpo? ¿Cómo ministraríamos? Ni siquiera sería un Cuerpo, como muestra el versículo 19. La diversidad en el Cuerpo permite que la Iglesia de Cristo llegue a más personas, ayude a más personas, ministre a más personas. La Iglesia es más eficaz cuando sus miembros desempeñan fielmente los diferentes ministerios a los que Dios los ha llamado.


Al lector (por Berean Bible Society): Algunos de nuestros artículos de Dos minutos fueron escritos hace años por el pastor C. R. Stam para publicarse en periódicos. Cuando muchos de estos artículos se compilaron posteriormente en forma de libro, el pastor Stam escribió esta palabra de explicación en el prefacio: «Hay que tener en cuenta que la columna del periódico, Dos minutos con la Biblia, se publica desde hace muchos años, por lo que los acontecimientos locales, nacionales e internacionales se discuten como si hubieran ocurrido recientemente. En lugar de reescribir o fechar estos artículos, los hemos dejado tal como estaban cuando se publicaron por primera vez. Esto, nos pareció, añadiría interés, especialmente porque nuestros lectores saben que aparecieron por primera vez como artículos de periódico». A esto añadiríamos que lo mismo ocurre con los artículos escritos por otros que seguimos añadiendo, periódicamente, a la biblioteca de Dos minutos. Esperamos que esté de acuerdo en que, aunque algunas de las referencias de estos artículos son de hace tiempo, las verdades espirituales que enseñan son atemporales.

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